Descripción
El ser humano se educa desde tiempos inmemorables. La preservación de la cultura siempre fue necesaria para garantizar la continuidad de la vida y de las tradiciones; sin embargo, no se formalizó hasta la constitución de los Estados nacionales.
Entre otras cosas, la formalización significó planificar la actividad de enseñanza, pensarla, programarla, anticiparla y disponer de recursos para facilitarla. Y allí estaban la tiza y el pizarrón, el libro de textos, el globo terráqueo, los mapas, las láminas y el esqueleto. Luego se sumaron la radio y la televisión, tecnologías que no fueron diseñadas para el acto educativo, pero que, en mayor o menor medida, prestaron y prestan un útil servicio pedagógico. Y de la misma manera, en estos tiempos, se suman la computadora e internet.
Ante esta pluralidad de tecnologías disponibles para el aula, ¿quién es el responsable de decidir cuál usar y cómo hacerlo? La respuesta a esta pregunta es inequívoca y contundente: el docente. El docente, que antes decidía entre el mapa del Simulcop en el cuaderno o el mapa colgado en el pizarrón, sigue desempeñando la misma función cuando tiene que escoger recursos en la multiplicidad que le brinda internet.
Información Técnica
Comprimido: Rar
Formato: PDF
Peso: 5.37 Mb
Servidores : Mega – 1Fchier – Ul – Userscloud – Zippyshare
Idioma: Español
Autor (s): Anonimo.
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